
29/11/2010
Soñare en el vacio del silencio,
navegando en un mar de ensueños,
cubierto de un místico cencio,
alimentándome y viviendo de entresueños.
Escapare de la efímera realidad,
cabalgare en el lomo de Pegaso,
huyendo de esta cruda absurdidad,
hasta donde muera el ocaso.
Ya no buscare el dolor en una herida,
ni me vanagloriare de lagrimas perdidas,
ahora solo buscare una alma abatida,
que enriquezca dos mentes abstraídas.
Dejare de ser mercenario en esta vida,
mutare en un guerrero; Dios como guía,
llorare por esa alma que no es acogida,
buscándole un consuelo y dos palabras de armonía.
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