
No sé qué ha pasado estos días, no he podido saber de ti, mucho menos se cual es el motivo de tu postura… Estos últimos días que han pasado sin escuchar tu voz, sin verte, sin sentir tu respiración, me va lentamente consumiendo lo que llevo por dentro.
Ese fugaz pero efímero beso despertó mi sentir por ti, el cual estaba guardado por años, un beso sutil pero lleno de emociones, un beso que por mucho tiempo inconscientemente lo busque, un encuentro de labios que pintaban en mí ser, un eterno querer.
Ese día esperaba un “si”, esperaba estallar en palabras y decirte lo que mi corazón resguardaba por tanto tiempo, esperaba decir lo que ahora esta carta lleva en sí, esperaba un minuto de soledad, un minutos de calma, un minuto de privacidad, un minuto en el cual mis labios sin miedo y con seguridad hubiesen pronunciado un simple pero complejo “TE QUIERO”, un te quiero cargado de ilusión, un te quiero con verdadera devoción…
Ese momento fue inolvidable, un silencio abrumador, un cielo esparcido por luceros, un mortificado “NO TE VAYAS”, buscando, como decirte reiteradamente un “TE QUIERO” , los astros y los dioses fueron benignos al otorgarme ese momento, pero mi incauta indecisión desaprovecho ese evento. ¡¿Qué debo hacer?! Para resarcir lo ya hecho o ¡¿Qué te sucedió?! Que no se de ti, y por eso es lo que me lamento…
Una noche en la cual no puede entregarme a los brazos de Morfeo, pensando y repensando en ese sutil pero delicioso beso, un beso que hasta ahora me sabe a miel y ahora soy adicto de tus labios. Quise llamarte a mi llegada solo por escucharte nuevamente, pero el sentido común haci ni lo quiso…
Esperaba verte un sábado, bañada por las caricias del sol, en un meridiano día, pero creo que Dios no lo dispuso, la tarde cayo y la noche llego, y ese momento hasta ahora espero yo.
Han sido unos mortíferos días sin saber de ti, tan cerca pero tan lejana a la vez, tan mágica, tan bella, tan real que no lo puedo creer…A tres cuadras de distancia, a una distancia de un te quiero, cuanto quisiera ir a verte para decirte “TE QUIERO”, y que este esclavo tuyo no muera de despecho.
Solo dame una oportunidad, solo démonos una oportunidad, seamos mercenarios que batallan contra “el qué dirán”, que la recompensa sean besos sin mascaras y sin falsedad. La raíz del árbol es la misma para los dos, pero los frutos de las ramas, son distintas en aroma, sabor y olor. Que el tiempo sea verdugo o proclamador, pero si no lo intentamos con los años preguntaremos ¿Por qué no ocurrió?
Llámame, escribe, o conéctate, dime que te quiera, eso ya está hecho, dime que te vaya a ver e iré, dime que te busque y te buscare, pero no me digas que te olvide, eso no lo intentaré… TE QUIERO PERO TENGO QUE DECIRTE "ADIOS" Tweet



