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Solo espero algún día, que leas este poema,
a pesar de no conocerte, en mi mente ya eres mi problema.
Hubiese querido que al escribir estas palabras, en este momento,
estuvieses estado presente y no una imagen que se lo lleva el viento.
No sé si escribo a una quimera, o a un ángel de seda,
pero el corazón sabe, que a la mujer que ame, no importa la espera.
No puedo soñar, ni lamentarme por un rostro que no he visto,
a la mujer que ame, mostrara un corazón que no he previsto.
Mujer de mis ilusiones, donde está tu castillo que te reguarda,
pues espera sin recompensa y pasión sin amor, hacen que arda.
No sé si reconoce tu alma cuando crucemos palabras,
ni mi cuerpo reconozca tu piel cuando tus ojos habrás,
y si tus besos son recompensa, sabré que la espera no fue en vana.
Te amare, sin que me ames y te esperare sin conocerte,
aunque la espera sea doliente, esperare para quererte. Tweet



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